Natalia Carbajosa

Natalia Carbajosa

Natalia Carbajosa (El Puerto de Santa María, 1971). Escritora. Viví mi infancia y adolescencia en Zamora y estudié Filología Inglesa en Salamanca, donde me doctoré con una tesis sobre la comedia de Shakespeare. Desde 1999 vivo en Cartagena y soy profesora de inglés en la universidad.

Como traductora e investigadora, me he especializado en poesía angloamericana de mujeres del siglo XX; entre otras, he publicado ediciones de la obra de H.D., Kathleen Raine (en colaboración con Adolfo Gómez-Tomé), Rae Armantrout, Emily Fragos, Lorine Niedecker (cuya edición fue galardonada con el Premio de traducción AEDEAN en 2019), Dorothea Tanning, Adrienne Rich y Joumana Haddad. Aparte de mi faceta de traductora del inglés, soy cotraductora, junto con Viorica Patea, de la poesía de la escritora rumana Ana Blandiana. 

Como poeta, he realizado colaboraciones con músicos (Antonio Arias), astrónomos (Juan Ortega) y artistas (Carmen Isasi). De mis libros de poesía, destacan los títulos Pronóstico (2005),  Desde una estrella enana (2009), Tu suerte está en Ispahán (2012) y Lugar (2019). Además soy autora de un libro de cuentos para niños en edición bilingüe inglés-español, Las aventuras de Perico Pico (segunda edición: 2017), con la colaboración de Jean Gleeson Kennedy e ilustraciones de Teresa Sánchez Vivancos. Este libro fue ganador del segundo premio en su categoría (Best Youth Chapter Fiction Book) en los International Latino Book Awards (California, 2017). Desde el ámbito de la literatura infantil, fui asimismo componente del dúo de cuentacuentos Dreams & Tales, junto con Aurora Zaragoza (http://dreamsandtalescuentacuentos.blogspot.com.es/).

Tengo un blog sobre poesía y traducción en la revista Jotdown (http://www.jotdown.es/author/natalia/), con artículos sobre autoras ya mencionadas y otras como ruth weiss, Maya Angelou, Elizabeth Bishop o Denise Levertov. He publicado ensayos sobre diversos temas, entre ellos, la comedia de Shakespeare (Shakespeare y el lenguaje de la comedia, 2009), y la poesía de mujeres de la generación Beat (Female Beatness: Mujeres, género y poesía en la generación Beat, 2019, en colaboración con Isabel Castelao-Gómez, Premio de investigación literaria Javier Coy 2021). En la actualidad soy miembro del Proyecto de Investigación I+D TEATREL SP para la traducción y edición crítica del teatro en verso de T. S. Eliot. Como autora de reseñas y crítica literaria, colaboro asiduamente con El coloquio de los perros. 

Aquí podéis ver mis entrevistas y vídeo/audio poemas: 

Recitando el poema «Lugar» para la revista Saigón:

 

Vídeopoema en español y en inglés: «Avistamiento de cetáceos» / «Whale Spotting»:  https://youtu.be/fv_7Kv_oeas ; https://youtu.be/YQGNTlYAsoc

 

Página Dos de RTVE, 31 de marzo de 2020:

 

TV Zamora, enero de 2020: https://www.youtube.com/watch?v=ertjFBdfQ8s&feature=youtu.be

 

Vídeo para los alumnos del Instituto Cervantes de Rabat, octubre de 2018: https://www.youtube.com/watch?v=ITMXK9KEl60

 

Canción del disco Multiverso de Antonio Arias, a partir de un poema del libro Desde una estrella enana: https://www.youtube.com/watch?v=knSmDgVmAy8

 

Vídeo-poema de Tu suerte está en Ispahán, publicado en el número 20 de la revista Tres en suma:

 

POÉTICA

La poesía no es estrictamente literatura como el resto de los géneros literarios. Es una manera “acompañada” de estar en el mundo y dar fe, en el sentido más universal de la palabra, de nuestro existir en relación con lo otro. Esa acta existencial conlleva a la vez un ritmo interno, un compás que es antes estado de espera y de escucha que materialización plena; y un ritmo externo, que es el del pulso del mundo y el de la tradición.

La poesía es un constante “tender hacia”, pues el poeta nunca consigue llegar a decir del todo. Su meta es, precisamente, acceder a lo indecible mediante una síntesis total que englobe, con palabras precisas, lo más complejo del pensamiento (historia, filosofía) y del deseo (verdad, belleza) humanos.

Me atrae la poesía que no se deja desentrañar del todo, que sugiere y deja espacio en blanco, consciente de su propia torpeza expresiva. Un poema no tiene por qué ser innecesariamente críptico; pero sí debe guardar, en su aparente sencillez, resonancias que no se agoten con una ni con varias lecturas.

Me interesa la parte “física” de la poesía: cómo el cuerpo, la respiración, el caminar, la alegría y la desolación o la insignificante biografía de cada cual se ven afectados en su cotidianidad por ésta. Cómo palpamos el libro o el cuaderno en el bolsillo a modo de talismán, de recordatorio de algo que exige ser atendido. O cómo el ritmo, el sonido y la disposición de un poema comunican más allá de sus palabras. No se trata de buscar artificiosamente estos efectos, sino más bien de abrirles espacio cuando aparecen. Ser poeta consiste básicamente en eso: saber hacerse a un lado cuando el poema está en sazón.

El poeta no existe aisladamente respecto del tiempo en el que le toca vivir. Los poetas occidentales contemporáneos hemos heredado la hiperinflación del “yo” romántico y la deconstrucción del “yo” de las vanguardias. Entre estos dos extremos y la disolución de la personalidad a la que le somete el ruido publicitario, la basura del entretenimiento y el control digital, la labor de articularse a sí mismo y a lo que le rodea desde suelo más o menos firme resulta, cuando menos, desconcertante. No encuentra mapas que indiquen la vuelta a la casa del lenguaje, que es la casa del ser.

La poesía es hoy una brújula desportillada y erosionada por los elementos. Pero si se toma con cuidado y se observa pacientemente, al igual que los ilustres aventureros que nos han precedido desde los líricos arcaicos griegos, advertimos que sigue señalando el Norte.

Pd.: Es difícil, por no decir imposible, reducir el elenco de mis poetas preferidos, más allá de los estudiados y traducidos, a unos cuantos nombres. Dejo no obstante aquí una nómina necesariamente precaria y provisional de los contemporáneos: Antonio Gamoneda, Luciano Feria, Tomás Sánchez Santiago, Olvido García Valdés, Concha García, Agustín Pérez Leal, José Antonio Zambrano, Menchu Gutiérrez, W. S. Merwin, Louise Glück, Tomas Tranströmer, Anne Michaels. De entre los clásicos me quedo con Claudio Rodríguez, Juan Ramón Jiménez, Rilke, Hölderlin, Keats, Coleridge, Pessoa, Miguel Torga, Sophia de Mello, Borges, Cafavis, entre otros muchos. Y no olvido a los prosistas que suenan como poetas: Natalia Ginzburg, Clarice Lispector, Antonio Tabucchi, Robert Walser…